Marco Antonio Flores es un poeta, narrador, ensayista y periodista guatemalteco que ganó el Premio Nacional de Literatura “Miguel Ángel Asturias” 2006. En uno de sus artículos periodísticos, narra el momento en que se dio cuenta de su identidad indígena. El artículo se titula “¡No seas indio!”.
“[…] Comprendí que el otro también soy yo. El racismo no es más que miedo a la diferencia, al otro. Nuestra sociedad es racista, asquerosamente racista.
A partir de esas y otras experiencias, recordé que había conocido “al otro” (que soy yo también) cuando entre al colegio San Sebastian, a los once años. Hasta ese momento no había tenido relación con un indio, con un ser igual a mi, pero con una cultura que tenía muchos rasgos de la mía, pero también algunos diferentes. En aquel colegio, […] se acentuaba la diferencia de manera hipócrita; el tal cura liberacionista había “recogido” a un montón de patojos[1] en las comunidades indígenas y se los había traído para hacerles la caridad. Es decir, para seguirles introyectando ideológicamente la cultura y la religión de los conquistadores. Sin embargo, todos aquellos muchachos eran vestidos con uniforme, rapados y conducidos como en manada al lugar donde habitaban. Es decir, la diferencia era acentuada. Frente a aquello uno se sentía superior.
El racismo en este país está llegando al punto de la violencia. La sinrazón está ganando adeptos. La explotación, el despojo, la discriminación, el genocidio a que han sido sometidos los indígenas, esta llegando al punto de enfrentamiento sin retorno.
Desde chiquito, en mi casa, me acostumbre a que mi madre, cuando yo hacía alguna necedad me gritaba: ¡Ya te dije que no seas indio! Yo me reía para mis adentros, porque ella sí que tenía rasgos indígenas acentuados. Allí estaba la contradicción. Allí se encuentra todavía. […] Nuestra cultura es mestiza, pero no es enemiga de la otra. Al contrario, esa voz quedita que tenemos nos viene de nuestro otro yo. Del que forma parte de nuestra sangre, de nuestro color, de nuestro común pasado. […]”
(Lea el artículo completo)
El artículo refleja la relación entre la población indígena y la población mestiza de Guatemala. Ningún país está exento de la discriminación, que se acentúa si no se les da igualdad de oportunidades a todas las comunidades. La violencia contra las comunidades indígenas continúa, y todos los meses se escucha algún nuevo caso. Si hay una porción de la población que no recibe educación, no se podrá cambiar este problema social. Además, se debe educar a todo el país de manera que aprendan a valorar la riqueza cultural de todas las comunidades del país.
Flores también relata cómo en el colegio se les enseñaba a los indígenas “la cultura y la religión de los conquistadores”. Esta uniformización desgasta la riqueza cultural del pueblo guatemalteco y realza la diferencia.
Roots and Wings Int’l quiere construir una escuela preparatoria en Nahualá en los próximos años que tenga en cuenta la cultura de las comunidades indígenas de la zona. También se preocupa por que los alumnos valoren su identidad y piensen de qué manera podrían aplicar lo que estudian al mejoramiento de sus comunidades.
Ahora que se acerca el día de la raza, pensemos de qué manera podemos ayudar a que cada vez las comunidades indígenas estén más integradas al mundo actual, valorando su cultura, preservándola y difundiéndola. Si querés colaborar con RWI, mirá cómo podés hacerlo aquí.
Desde 2007, en Argentina se cambió la antigua denominación del feriado del 12 de octubre (“Día de la Raza”) por “Día de la Diversidad Cultural Americana”.
[1] Patojo: niño
